La cuarta palabra... de manera diferente

 ENFOQUE

Por Felipe Román 

Apreciado y amable lector, todos sabemos que Jesucristo dijo 7 palabras desde la Cruz. Sin embargo, no hay certeza de un orden cronolĂłgico, sino tradicional o convencional. De hecho, los cuatro evangelios no se refieren de manera cronolĂłgica a esas palabras. Por ejemplo, en los dos primeros -Mateo y Marcos- solo se refieren a una palabra que es precisamente la cuarta que vamos a analizar: "¡Dios mĂ­o!, ¡Dios mĂ­o! ¿por quĂ© me has abandonado?". (Mateo 27:46 y Marcos 15:34. Biblia de JerusalĂ©n latinoamericana).

En el evangelio de Lucas encontramos tres palabras, y en el de Juan, el mejor de los cuatro, encontramos la misma cantidad. Muchas personas ignoran que era una costumbre de los israelitas orar repitiendo salmos cuando enfrentaban una situaciĂłn calamitosa, porque sentĂ­an que al hacerlo su angustia disminuĂ­a, aunque su situaciĂłn real pareciese que finalizarĂ­a con la muerte. AsĂ­ lo hicieron los judĂ­os que estuvieron en los terribles campos de exterminio de la Alemania Nazi, donde no tan sĂłlo habĂ­a israelitas, sino de otras nacionalidades.

Lo anterior permite comprender que cuando el profeta Jonás se encontraba en el vientre de un gran pez -no ballena como suelen decir- (Jonás 1:17), oraba de la manera siguiente: "InvoquĂ© en mi angustia a Jehová, y Ă©l me oyĂł”. Eso es el Salmo 120:1. Además dijo: “Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mĂ­". Salmo 42:7. ContinuĂł diciendo: "Las aguas me rodearon hasta el alma". Eso corresponde al salmo 69:1. Y eso tambiĂ©n lo dice JeremĂ­as en el capĂ­tulo 3 de sus Lamentaciones.

El asunto es que Jonás, Jeremías y otros personajes bíblicos repetían salmos cuando estaban en situaciones angustiantes. Y nos hemos referido a eso, porque precisamente con esta cuarta palabra, Jesucristo lo que está haciendo es continuar la costumbre de repetir salmos. En su caso está diciendo el versículo 1 del Salmo 22.

El nombre “Semana Santa” se comenzĂł a usar en el siglo IV (D.C.), siendo los primeros en hacerlo, Atanasio, obispo de AlejandrĂ­a, y el obispo Epifanio de Constancia.

Todos sabemos tambiĂ©n que catĂłlicos y protestantes hacen una ceremonia en el llamado Viernes Santo, la cual incluye la predicaciĂłn de las siete palabras. Y suele ocurrir una situaciĂłn “curiosa”, tanto sacerdotes, pastores, laicos, diáconos y otros seleccionados para leerlas y comentarlas, suelen comportarse con un marcado histrionismo en sus ademanes, gestos y en el tono de su voz. Eso es más llamativo al predicar sobre esta cuarta palabra, porque suelen usar un lenguaje almibarado y melodramático, como sĂ­ pretendiesen que la enorme audiencia que tienen ese dĂ­a, sintieran deseos de llorar al tratar de provocar en ellos lo que se conoce en psicologĂ­a y psiquiatrĂ­a como “Contagio afectivo”, que suele ocurrir cuando la conducta de otra persona, o grupo de personas, sea esta de alegrĂ­a o tristeza, nos afecta de tal manera que tambiĂ©n comenzamos a sentir lo mismo. Pondremos dos ejemplos:

1- Ocurrió cuando el doctor José Francisco Peña Gómez, con una voz estruendosa, cargada de afecto, llamó al pueblo a salir a las calles en 1965. Él logró contagiar su entusiasmo, y el pueblo tuvo ese contagio afectivo, y así inició la revolución.

2- Cuando Jesucristo se dirigió a resucitar a Lázaro. Una de sus hermanas -María- estaba llorando de una manera tan desconsolada, que su llanto logró contagiar a Jesucristo, y éste también lloró. (Juan 11:28-33).

Acabamos de ver que en el caso de María, logró contagiar afectivamente a Jesucristo. Sin embargo, ninguno de estos sacerdotes, pastores, laicos, diáconos y otros, logran contagiar afectivamente a su audiencia cautiva, porque para que el contagio afectivo se haga realidad, debemos percibir que es auténtico. En el caso de Peña Gómez y María, el sentimiento era auténtico y por eso se dio el contagio afectivo. Mientras que el de ellos suele ser inauténtico, teatral, histriónico, y para colmo de los colmos, también es errado, debido a que suelen expresarse con reflexiones como las siguientes: Que Jesucristo en su condición humana -de hombre- se sintió solo y abandonado en esos momentos por Yahvé. Y de esa conducta propia de los profanos, lo más suave que podemos hacer es calificarla de blasfema y fruto de la ignorancia. Quienes así concluyen son incapaces de percibir claramente el mensaje que Jesucristo desea darnos al pronunciar en alta voz el versículo 1 del Salmo 22. Para estos personajes -sacerdotes, pastores, laicos, diáconos y otros- Jesucristo sería como una especie de "Superman" con sus dos personalidades: Clark Kent, periodista del Daily Planet, quien es timorato y debilucho. Y en la otra como Superman, fuerte y poderoso.

Quienes asĂ­ concluyen son incapaces de percibir claramente el mensaje que Jesucristo desea darnos al pronunciar en alta voz el versĂ­culo 1 del Salmo 22.EXTERNA

Planteadas así las cosas, entonces para ellos Jesucristo como Superman: 1- Camina sobre las aguas (Mateo 14:22-23. Marcos 6:45-51. Juan 6:16-21). 2- Convirtió el agua en vino (Juan 2:1-11). 3- Resucitó a Lázaro (Juan 11: 38-44). 4- Multiplicó los panes y los peces. Ese hecho está descrito en los cuatro evangelios.

Y entonces como Clark Kent, al ser timorato y débil, por eso se está quejando de que Yahvé lo abandonó. Ignoran que lo que produce angustia es el temor, no el miedo. El temor es una sensación de inseguridad ante lo desconocido o incierto, y es habitual que esto ocurra en los neuróticos de carácter. Mientras que el miedo ocurre ante algo concreto.

Y para Jesucristo era seguro que morirĂ­a, e incluso lo habĂ­a dicho a sus discĂ­pulos antes de que ocurriese, lo que incluso provocĂł que le hablara de manera fuerte a Pedro, veamos: "Desde entonces comenzĂł JesĂşs a declarar a sus discĂ­pulos que le era necesario ir a JerusalĂ©n y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto y resucitar al tercer dĂ­a. Entonces Pedro, tomándole aparte, comenzĂł a reconvenirle, diciendo: Señor ten compasiĂłn de ti; en ninguna manera esto te acontezca. Pero Ă©l, volviĂ©ndose, dijo a Pedro: ¡QuĂ­tate de delante de mĂ­, Satanás! Me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres" (Mateo 16:21-23). Debemos aclarar que Pedro estaba teniendo una conducta lĂłgica para Ă©l, porque Ă©ste sabĂ­a que MoisĂ©s habĂ­a huido de Egipto para evitar que lo mataran. TambiĂ©n sabĂ­a que David habĂ­a huido para evitar que SaĂşl lo matara. Además, sabĂ­a que ElĂ­as habĂ­a huido, porque la reina Jezabel habĂ­a jurado matarlo, e incluso enviĂł a decĂ­rselo con un mensajero. AsĂ­ que para Pedro era una conducta sagaz que Jesucristo evitase morir crucificado.

También debemos aclarar que la palabra Satanás usada por Jesucristo en ese contexto, se refiere en realidad a todo aquello que nos intenta apartar de nuestros planes nobles.

Jesucristo, demostrando también tener plena conciencia de lo que sucedería, había dicho lo siguiente: "Por eso me ama el padre, porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo". (Juan 10:17-18, Biblia de Jerusalén latinoamericana). Otro hecho que debemos tener pendiente es que cuando fue a resucitar a Lázaro ocurrió lo siguiente: "Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado". (Juan 11:41-42).

Creemos que usted puede percibir -sin que le quede ninguna duda razonable- que la comunicación de Jesucristo con Yahvé es firme y constante. Y que él tenía plena seguridad de eso. Razón por la cual en ningún momento podría sentirse abandonado, como suelen decir prácticamente todos los que predican sobre esa cuarta palabra, demostrando estar más pendientes de su actuación teatral, cargada de histrionismo. De lo cual se deduce, que lo hacen así por su ignorancia, aunque hayan estudiado en prestigiosos seminarios católicos o protestantes.

Al realizar sus evaluaciones, dejan evidenciada su incapacidad para poder captar el real mensaje de Jesucristo al pronunciar en voz alta esa cuarta palabra: 1- Que dijo el versĂ­culo 1 del Salmo 22, no porque se sintiera abandonado, sino para enseñarnos que cada vez que estemos pasando por situaciones tormentosas -estresantes- repetir mentalmente algĂşn versĂ­culo de un salmo que sea de nuestra predilecciĂłn, como lo hacĂ­an sus ancestros y los nuestros. 2- Que debemos tener la seguridad, como dijo en Juan 11:41-42, de que YahvĂ© siempre nos escucha. 3- Que ser creyentes, no nos hace inmunes a las adversidades y frustraciones de nuestra vida cotidiana. 4- Que las pruebas y dificultades de nuestra vida cotidiana, nos ayudan a ser más fuertes y quedar preparados para poder enfrentar con mayores probabilidades de Ă©xito, pruebas o frustraciones posteriores. (Santiago 1:2-3). 5- Que sĂłlo entendiendo esto podemos quedar capacitados para recibir la herencia que Jesucristo nos dejĂł, que consiste en recibir su paz: “Les dejo la paz, mi paz les doy, no se la doy como la da el mundo. No se turbe su corazĂłn ni se acobarde". (Juan 14:27. Biblia de JerusalĂ©n latinoamericana).

En conclusión, esperamos que usted haya quedado plenamente convencido de que Jesucristo no se sintió abandonado por Yahvé.

El autor es psiquiatra y general (R) del Ejército

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