Pastor Miguel Bogaert afirma que nuestro país necesita liderazgo ético y una ciudadanía valiente y activa para combatir la corrupción



Sus declaraciones fueron hechas  frente a una multitud de más de 10 mil personas. 

Santo Domingo.– Durante la celebración del Festival de la Familia del Ministerio Internacional Monte de Dios Horeb, el pastor Miguel Bogaert dijo que la raíz de los problemas sociales no comienza en el gobierno ni en los medios; comienza en la educación y cuando sacamos a Dios del centro de nuestra vida. 


En la celebración del festival, que reunió cerca de 10,000 personas, el pastor Bogaert afirmó que la sociedad dominicana enfrentar la corrupción asumiendo un liderazgo ético y una participación ciudadana activa y valiente.


“Los países cambian cuando la ciudadanía deja de normalizar lo inaceptable. La corrupción no se sostiene sola; se sostiene con silencio, con miedo, con resignación y con tolerancia. 


Manifestó que la corrupción no solo es inmoral, es también económicamente destructiva, y crece a causa de la impunidad, porque donde no hay consecuencias, hay repetición. Cuando el Estado pierde autoridad moral, pierde autoridad real. El liderazgo tóxico divide en vez de unir, compra lealtades en lugar de inspirar valores y prefiere seguidores sumisos antes que ciudadanos críticos. 


Indicó que el verdadero cambio comienza cuando la sociedad decide no callar más y asume con valentía su responsabilidad”, expresó el pastor Miguel Bogaert. 


En ese sentido, dijo que se ha confundido progreso con relativismo y modernidad con abandono de principios. Cuando los valores se debilitan, también se debilita la familia, y cuando la familia se debilita, la sociedad entera sufre. La impunidad no es casualidad. El desorden institucional no es ignorancia. Son sistemas que se han normalizado y se han tolerado.


En el evento, que se desarrolla cada 27 de febrero en el Parque Mirador Norte, hizo un llamado ante los desafíos institucionales que enfrenta el país. No basta con denunciar las fallas del sistema; es imprescindible proponer soluciones concretas y estructurales. Se hace necesario un fortalecimiento real de una justicia verdaderamente independiente, sin interferencia política ni privilegios selectivos.


Asimismo, señaló que “Urge una reforma profunda del sistema político que contemple regulación estricta del financiamiento electoral, cero fondos estatales para partidos, eliminación del clientelismo en los programas sociales y la profesionalización del servicio público. A esto debe sumarse una transparencia obligatoria y digital, junto a una educación cívica que forme ciudadanos con ética y cultura de legalidad. 


Finalmente dijo que la solución no está solo en el Palacio Nacional, sino en una participación ciudadana activa desde las organizaciones comunitarias, iglesias, universidades y jóvenes movilizados”.


El fenómeno “Therian”

En esta actividad, que reunió a familias de La Romana, San Francisco de Macorís, Bonao, San Pedro de Macorís, Higüey, Navarrete, Bávaro y Tenares, así como de diversas comunidades del Gran Santo Domingo, también se reflexionó sobre los grandes desafíos que enfrenta hoy la familia: la indiferencia, el individualismo, la falta de compromiso y la pérdida del sentido de Dios en la vida cotidiana.


“Estamos viviendo momentos difíciles que afectan a jóvenes y adolescentes, ya que el  humano se disocia de la identidad del Creador y se produce confusión; y cuando hay confusión en la identidad, se fractura la familia y, con ello, la sociedad agoniza". 


Señaló que esto puede observarse en fenómenos como el “Therian”, similares a expresiones del pasado como los pokémones, los emos, los hippies o los punks: cambia la forma, pero la necesidad psicológica de identidad y pertenencia es la misma.


Durante el cierre del festival, el pastor l afirmó en su discurso que la verdad no cambia porque la cultura cambie, y citó con firmeza: “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno dicen malo!.


Señaló que en la actualidad la pureza es ridiculizada, la fidelidad es considerada anticuada, el matrimonio es redefinido y la verdad bíblica es llamada intolerancia, como parte de su reflexión final para las familias.


Este festival se desarrolla con el propósito de inspirar a la sociedad a fortalecer la armonía y la unidad familiar, estableciendo a Dios como el centro y fundamento de sus vidas. La jornada incluyó juegos recreativos, competencias deportivas, conciertos de alabanza y presentaciones artísticas, en un ambiente de sana convivencia y celebración familiar.

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