Otro puente para Villa Mella
Por Juan Salazar
No tiene que ocurrir una avería en la línea uno del Metro de Santo Domingo para que residentes en el sector Villa Mella padezcan los horrores de un tránsito cada día más caótico.
El sistema ferroviario, sin dudas, ha sido un gran alivio, porque uno ni siquiera quiere imaginarse cómo sería ver a miles de usuarios de ese servicio, trasladándose a diario en automóviles y autobuses del transporte público desde y hacia esa zona de la capital.
En la última avería de la línea uno del Metro de Santo Domingo, el pasado 19 de noviembre, atribuida a vibraciones ocasionadas por la construcción de la Línea C, en Los Alcarrizos, los usuarios pudieron aquilatar la importancia de trasladarse en un servicio rápido, seguro y confortable.
Villa Mella es una zona pésimamente planificada, con una sola vía para enlazarla con la parte céntrica del Distrito Nacional. Y lo peor, no para de crecer, cada día con nuevos proyectos inmobiliarios y el incremento del parque vehicular que arrastra consigo ese constante crecimiento demográfico y habitacional.
Un ingrediente que sumaría más caos al tránsito es la intención de construir la llamada Arena Santo Domingo, en la avenida Jacobo Majluta, proyecto anunciado este año por el empresario artístico Saymon Díaz. Diseñado para grandes eventos y ubicado frente al cementerio Jardín Memorial, el aforo tendría capacidad para cerca de 12,000 personas.
Si se concretiza, bajo las actuales condiciones, sería una locura ver a tantas personas trasladándose durante conciertos o espectáculos a Villa Mella y a la salida hacia el Distrito Nacional. Es una muestra de que la zona sigue expandiéndose, pero sin la debida planificación y sin crear las condiciones que faciliten la sana convivencia a sus habitantes.
El pasado jueves, cerca de las 10:30 de la noche, se registró un mayúsculo taponamiento en el puente de Villa Mella, pese a que el flujo vehicular a esas horas es menor.
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| El pasado jueves, cerca de las 10:30 de la noche, se registró un mayúsculo taponamiento en el puente de Villa Mella, pese a que el flujo vehicular a esas horas es menor.LISTÍN DIARIO |
Recientemente, el puente Francisco J. Peynado o de Villa Mella, como se le conoce, inaugurado el 3 de abril de 1940 y que conecta al municipio Santo Domingo Norte con el Distrito Nacional, fue sometido a trabajos de repavimentación debido a los daños causados en la estructura por las lluvias, especialmente de la tormenta tropical Melissa. Durante las dos semanas que duraron los trabajos, transitar por ese paso vehicular se convirtió en un pandemonio.
El pasado martes, cerca de las 10:30 de la noche, una hora en que se supone que ha mermado la circulación vial, un tapón que comenzó en el elevado de la avenida Máximo Gómez con Nicolás de Ovando y se extendió hasta la salida del puente, duró más de una hora. El jueves se registró otro similar y, la irritación y ansiedad de los conductores, era más que evidente.
La realidad es que cualquier evento, por mínimo que sea, provoca de inmediato largos taponamientos en el viejo puente sobre el río Isabela, que ya resulta insuficiente para tanto flujo vehicular.
El fenecido humorista Freddy Beras Goico, con ese ingenio que siempre le caracterizó, dijo en una ocasión que cuando en el país alguien escupe se inundan las calles y avenidas.
Pues en el puente de Villa Mella, basta con que un mime se muera y quede atravesado, para que se forme un largo y tedioso taponamiento.
El Metro de Santo Domingo ha sido un alivio, pero aún así persisten los tapones en Villa Mella.
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| El Metro de Santo Domingo ha sido un alivio, pero aún así persisten los tapones en Villa Mella. |
La promesa de construir un puente paralelo al Francisco J. Peynado la han hecho los diferentes gobiernos que ha tenido el país desde la caída de la dictadura de Rafael Trujillo. Y han quedado en eso, promesas. Como reza un estribillo de una canción con ese título compuesta por Rafael Pérez Botija y magistralmente interpretada por el cantante mexicano José José: “Promesas que fueron muy de veras, no son más que quimeras … promesas que pusieron el mundo a girar, hoy no sirven de nada”.
Como dice la popular frase “el corazón de la auyama solo lo conoce el cuchillo”.
Solo cuando un presidente de la República se quede un día en medio de uno de esos épicos atascos del tránsito en el puente de Villa Mella, sin que le sirvan de nada sus franqueadores para avanzar con fluidez, comprenderá la magnitud del problema y atenderá ese anhelo de otro puente para Villa Mella.
Precisamente, por el privilegio de los franqueadores que tienen los jefes de Estado y hasta funcionarios de quinta categoría, es que les resulta imposible percibir el caos del tránsito en cualquier punto del país, con pocas excepciones.
He conocido casos de personas renuentes a adquirir apartamentos o viviendas en Villa Mella, precisamente por el estrés que genera desplazarse desde cualquier punto de la capital hacia esa zona.
Se puede apelar a cualquiera de estos calificativos, pero otro puente para conectar a Villa Mella con el Distrito Nacional es ya una necesidad urgente, apremiante, imperiosa, inexcusable, ineludible, inaplazable.





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