Palomo
Por Felipe Román
Apreciado lector, la definición más sencilla de palomo sería “el macho de la paloma”. Sin embargo, en nuestro amado país y en otros de Latinoamérica y el Caribe suele tener una connotación sumamente llamativa, más o menos parecida a las siguientes: persona ingenua, tímida, carente de astucia, entre otras.
Es muy probable que usted desconozca que, de manera inconsciente, ese término se origina a partir de un relato bíblico, del cual hasta los incrédulos irreductibles han escuchado hablar. Y se trata de lo que se conoce como el diluvio universal, que se encuentra en los capítulos del 6 al 8 del libro de Génesis.
Y de ese amplio relato le transcribiremos lo siguiente: "Sucedió que al cabo de cuarenta días abrió Noé la ventana del arca que había hecho, y envió un cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y volviendo hasta que las aguas se secaron sobre la tierra. Envió también de sí una paloma, para ver si las aguas se habían retirado de sobre la faz de la tierra. Y no halló la paloma donde sentar la planta de su pie. Y volvió a él al arca. Porque las aguas estaban aún sobre la faz de la tierra. Entonces él extendió su mano, y tomándola, la hizo entrar consigo en el arca. Esperó aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma fuera del arca. Y la paloma volvió a él a la hora de la tarde; y he aquí que traía una hoja de olivo en el pico; y entendió Noé que las aguas se habían retirado de sobre la tierra. Y esperó aún otros siete días, y envió la paloma, la cual no volvió ya más a él". (Génesis 8: 6_12).
Aprovecharemos ese relato para analizar de manera sencilla y breve algunas "injusticias", cómo son las siguientes:
Que a nivel popular se ha propalado que los cuervos son traicioneros y que le pueden sacar los ojos a cualquiera. Esa creencia se origina realmente en la canción “Cría Cuervos”, compuesta por nuestro grandioso Mario de Jesús y popularizada por la excelente cantante cubana Olga Guillot, conocida como la reina del bolero. Y esa canción entre otras cosas dice: "Que bien lo dice el refrán que hoy acude a mi memoria. Cría cuervos y veras como te sacan los ojos". Sin embargo es absolutamente incierto que los cuervos le saquen los ojos a nadie. Eso lo hacen las aves de carroña, que conocemos como buitres.
Y esa creencia popular sobre los cuervos es descartada por el mismísimo Yahvé, quien en momentos sumamente angustiosos que estaba viviendo Elías, le dijo a este profeta que se cambiase de lugar, y que él le había dado a los cuervos para que le llevasen comida (1 Reyes 17:3_6). Y es fácil deducir que, si los cuervos sacasen los ojos, entonces Yahvé no le hubiese enviado esas aves a Elías para asistirle.
Que el relato bíblico del arca y el diluvio nos expone de la conducta claramente injusta de Noé. Se puede percibir que cuando la cosa estaba sumamente peligrosa y llena de incertidumbre, Noé enviaba el cuervo una y otra vez con la misión de explorar la situación. Y el relato nos refiere que el cuervo se mantuvo yendo y volviendo. Sin embargo, cuando regresaba, Noé no hacía el más pequeño esfuerzo para ayudarle a entrar al arca. Y éste tenía que ingeniárselas para poder hacerlo.
Cuando Noé creyó que ya la situación atmosférica había mejorado, entonces decidió enviar la paloma. Y cuando esta regresó, Noé hizo todo el esfuerzo posible para ayudarla a entrar al arca.
En una siguiente salida de exploración, la paloma regresó con una hoja de olivo en el pico, de lo cual dedujo Noé que las cosas habían vuelto a la normalidad y que muy pronto podrían desembarcar. Sin embargo, aún creyendo eso, como medida de precaución, decidió esperar otros siete días más. Efectivamente, a los siete días, decidió enviar otra vez a la paloma...Ésta salió, pero no regresó al arca.
Los misóginos a nivel mundial toman ese relato bíblico para descargar toda su ira acumulada contra las hembras, expresando que para nada sorprende que la paloma abandonase al palomo, aún ésta sabiendo muy bien, que a partir de ese momento, éste sufriría un escarnio terrible.
Y reiteramos que no nos sorprende, debido a que al igual que la famosa fábula atribuida a Esopo titulada “El sapo y el escorpión”, el sapo le reclama al escorpión, ¿qué cuál es la razón para hacerle una gran maldad, si a causa de eso, ambos morirían ahogados? Y el escorpión, sin inmutarse le respondió: “lo siento...es mi naturaleza".
Así que los misóginos aseguran que el propósito esencial de todas las hembras es convertir en "palomos" a todos los varones.
Lo anterior de los misóginos no es tan solo irracional, sino también psicopático e injusto, debido a que no existe la inteligencia en singular, sino las inteligencias en plural. Y dentro de esas, las hembras suelen usar con mayor frecuencia que los varones la que se denomina inteligencia práctica.
Finalmente, advertirle que se debe tener mucho cuidado con eso de quién usted pueda creer que es un "palomo ", porque las consecuencias de ese error podrían ser terribles.
Veamos lo anterior con un ejemplo. Hitler admiraba y le tenía aprecio al dictador italiano Benito Mussolini, quien en realidad era un histérico y fanfarrón. Y ese mismo Hitler menospreciaba y aborrecía a Stalin, dictador de la unión soviética.
Y creyó que Stalin era un palomo simplón _ en lo concerniente a que podría engañarlo con facilidad _, por esa razón dio su consentimiento para que se firmase lo que se conoció como el pacto Ribbentrop Molotov (apellidos de los cancilleres de ambos países).
Ese tratado se firmó el 23 de agosto de 1939, mediante el cual ambos países se comprometían a no atacarse. Sin embargo la motivación de Hitler no era sincera, sino tan solo esperar a estar más fortalecido, porque no deseaba en esos momentos tener que combatir en dos frentes bélicos; aunque lo cierto es que él siempre supo que atacarla a quien consideraba el “palomo Stalin", lo cual hizo en 1941, en lo que se conoció como invasión Barbarroja, haciéndola precisamente por la ciudad que lleva el nombre del dictador ruso “Stalingrado”.
El propósito era que Stalin se sintiese como un palomo ridículo. Sin embargo esa percepción errónea de Hitler ocasionó que fuese derrotado en la Segunda Guerra Mundial. Y enormemente apesadumbrado decidió suicidarse, no por lo que se denomina “Suicidio por honor”, como hacían los capitanes de barcos cuando sus buques se estaban hundiendo, sino por el temor angustioso que sentía a ser apresado por el temible ejército Rojo, que lo llevasen a Rusia y le escarneciesen en las plazas públicas. Sus temores no eran infundados, porque los servicios de inteligencia de Hitler le habían hecho saber que en una reunión con el alto mando ruso, Stalin le había pedido a sus generales que hiciesen todo el esfuerzo posible por capturar vivo a Hitler, para hacerle pagar todo el dolor y sufrimiento que él le ocasionó especialmente a la población de Stalingrado.
Si intención era hacerle sentir en carne viva lo que dice la Biblia sobre los finales del mundo: "En aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos" (Apocalipsis 9:6).
No heriremos su sensibilidad describiendo detalladamente todas las torturas que Stalin permitiría que el pueblo de Stalingrado y sus soldados le hiciesen a Hitler. Lo que sí usted debe imaginar es que Hitler suplicaría que le matasen.
Conclusión: Esperamos que usted no intente, ni abuse de quien perciba como palomo, porque como dice la canción “Pedro Navaja”, compuesta y cantada por Rubén Blades: "La vida te da sorpresas...sorpresas te da la visa". Y en especial, porque si la persona afectada no se defiende _ por la causa que sea_ entonces en la Biblia se asegura que la acción la tomará Yahvé, el cual lo dijo de la manera siguiente: "Mía es la venganza, yo pagaré". (Romanos 12:19).
El autor es psiquiatra y general retirado del Ejército




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