La oración catártica


 Por Felipe Román 

Apreciado lector, el término médico catarsis es en esencia lo siguiente: Una técnica psicoterapéutica mediante la cual el paciente es estimulado a hablar de manera libre y plenamente acerca de sus dificultades, o sea, el paciente "airea" sus problemas emocionales durante una sesión terapéutica con un psiquiatra, un psicólogo clínico con experiencia, un psicoanalista o con alguien en quien él o ella confía. Podría ser también un sacerdote, un pastor o un buen amigo (a).


Y aunque parezca inverosímil, casi siempre podrán dar una mejor y más eficaz ayuda afectiva un buen amigo (a), que la que suelen ofrecer sacerdotes y pastores, debido a que estos aunque muchos hayan estudiado psicología ponen su religiosidad por encima de todo, razón por la cual aunque le hablen a la persona o pareja afectada con palabras suaves y teatralmente cargadas de afecto y sabiduría y basadas en la "verdad", en la mayoría de los casos, esas palabras suelen lacerar el alma de quiénes están buscando su ayuda, con el inconveniente de que la persona o la pareja, no se atreve a defenderse por la autoridad de estas personas.



Lo que suele suceder es que salen con sentimientos de culpa inconscientes, como los personajes kafkianos que suele mencionar en sus escritos el colega Ángel Almánzar, como por ejemplo Josef K., de la novela el proceso de Kafka. Los afectados suelen salir de esas "sesiones" con una sensación ilusoria de paz y felicidad, lo que en realidad quien esto escribe en su artículo publicado en este prestigioso medio de comunicación describió con el tema denominado "Pseudolibertad y la felicidad", en fecha 7-10-2023.


Lo más beneficioso sería que las personas afectadas por cualquier tipo de circunstancia angustiosa elijan acudir donde los psiquiatras y psicólogos clínicos con capacidad probada. Tampoco recomendamos que acudan donde los que son reconocidos en la actualidad con el rimbombante calificativo de coach, o influencer, de los cuales en lugar de expresar algo directo, lo que haré será usar el estribillo, que siempre usaba en su programa de radio, el mejor y más sagaz humorista que ha tenido nuestro amado país, nos referimos a Rafael Tavárez Labrador (Santiago 1917-Puerto Rico 1960), conocido coloquialmente como Don Paco Escribano. Su humor, además de excelente, era también sumamente valiente y arriesgado, debido a que bajo el disfraz del chiste, criticaba de manera cínica la famosa y criminal era del tirano Rafael Trujillo.


El estribillo que deseamos compartir con usted dice así: "Mejor que me calle, que no diga nada, pues lo que tú sabes, es lo que yo sé". Y eso se aplica para los coachs e influencers.

Luego de haberles hablado de una manera breve de lo que es en esencia la catarsis, le agregaremos, sin temor a equivocarnos, que no existe mejor catarsis que la que se logra al hablar con Yahvé por medio de la oración catártica.

Nuestro amado maestro, hermano y amigo Jesucristo nos exhorta de múltiples maneras a que usemos ese tipo de oración. Hablando con plena confianza con Yahvé, expresándole lo que nos angustia, lo que nos alegra, nos frustra y nos entristece y los planes que tenemos.

Sin embargo, esa oración para que pueda recibir respuesta positiva es imprescindible que esté cargada de una inmensa fe, debido a que, si hace la oración dudando, aunque esta contenga palabras hermosas, será usted mismo quien sentirá que su oración no tendrá respuesta positiva. Y tendrá la sensación de que sus hermosas palabras no pasarán del techo.

Una situación sumamente parecida a lo que estamos tratando de describir, nos la ofrece de manera magistral y genial el laureado escritor William Shakespeare, en su famosa obra titulada: Hamlet, en boca de uno de sus personajes principales, el Rey Claudio.

Veamos de una manera resumida lo que nos dice el Rey Claudio en la escena XXII: "¡Oh mi culpa es atroz! Su hedor sube al cielo llevando consigo la maldición más terrible, la muerte de un hermano. ¿Podría merecerse el perdón cuando la ofensa existe?".

Se arrodilla y se pone a orar usando palabras bellas. Posteriormente en la escena XXIV, el rey Claudio expresa: "Mis palabras suben al cielo, mis afectos quedan en la tierra (se levanta con agitación), palabras sin afectos nunca llegarán a los oídos de Dios".

Él sentía que sus bellas palabras no tendrían ningún efecto positivo, debido a que tenía un profundo y angustiante sentimiento de culpa, motivado en que, para llegar a ser Rey, mató a su hermano, y además también se quedó con la esposa de éste, una mujer de una belleza deslumbrante.

Esa situación sumamente angustiosa del Rey Claudio, la cual no mejora con su intención de orar, contrasta grandemente con la catarsis liberadora que todo creyente sincero puede lograr haciendo una oración de ese tipo, siempre que esté basada en una fe auténtica.

Jesucristo hizo muchas oraciones catárticas. Veremos un solo ejemplo de este tipo de oración que hizo cuando se dispuso a resucitar a su amigo Lázaro: "Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado ". (Juan 11:41_42).

Conclusión: Esperamos y deseamos que usted decida hacer la oración catártica para manejar diferentes situaciones estresantes de nuestra vida cotidiana, muchas de las cuales no evitaremos tener que enfrentarlas, debido a que así suelen ser los vaivenes de nuestra vida cotidiana.

Reiteramos que la oración catártica nos ayuda. Sin embargo, el apóstol Santiago nos recuerda que, si existe duda, aunque fuese mínima, entonces nuestras palabras orando, aun siendo exquisitas, no nos servirán de nada.

Veamos las duras palabras del apóstol Santiago: "Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales sin que os falte cosa alguna. Y sí alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quién tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor". (Santiago 1:2_7).

El autor es psiquiatra y general retirado del Ejército

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