Nacido el 12 de julio
Por Juan Salazar
Difícilmente recuerde la fecha de independencia de un país que no sea, obviamente, República Dominicana. Pero como toda regla tiene su excepción, siempre tengo pendiente que el 4 de julio se celebra la principal fecha patria de Estados Unidos. ¿La razón? Cinéfilo perenne, se debe a la película “Nacido el 4 de julio”, estrenada en 1989.
Es un filme escrito, producido y dirigido por Oliver Stone, protagonizado por Tom Cruise (Ron Kovic), Willen Dafoe (Charlie) y Kyra Sedgwick (Donna). La película es una adaptación de la obra del mismo nombre de Ron Kovic, quien también coescribió el guion junto a Stone. Se trata de la segunda parte de la trilogía de Stone sobre la guerra entre Estados Unidos y Vietnam. La primera fue “Platoon” (1987) y la tercera “El cielo y la tierra” (1993).
Ron Kovic nació el 4 de julio de 1946 y, como su cumpleaños coincidía con el día de la independencia de EEUU, eso despertó en él un profundo fervor patriótico. Con ese enfoque, cumplió su sueño de alistarse como infante de marina y luchar por su país en la guerra de Vietnam, influenciado también por el discurso anticomunista de la época.
Pero durante esa guerra vivió eventos dramáticos que terminaron cambiando su percepción idealista de esa confrontación bélica. Primero su unidad comete una matanza de civiles a quienes confundieron con soldados enemigos. En otro momento de la cruenta guerra, Kovic también mata por error a uno de sus compañeros. Pero ahí no termina todo, en un combate quedó gravemente herido y, por esa razón, retorna a su patria, donde médicos le diagnostican que quedará paralizado del ombligo para abajo.
Kovic se refugia en el alcohol y prostitutas, abrumado por su discapacidad, los traumas emocionales que le dejó ese conflicto bélico y la creciente oposición interna a la guerra en Vietnam. Al final, cambia radicalmente su parecer sobre la guerra por las mentiras que se esgrimieron para justificarla y termina sumándose al movimiento antibelicista.
La semana del 4 de julio pasado recordé la película, a propósito del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos por dos detalles. Primero, como una fecha de nacimiento termina marcando tan decididamente la vida de un ser humano. Y segundo, sobre cambios drásticos que únicamente aplicamos cuando el destino nos golpea de manera inmisericorde por decisiones fruto de emociones que no sopesamos con frialdad.
Un sueño asociado a la fecha de su nacimiento terminó destrozando a Kovic, quien paralítico y rechazado, incluso por familiares, le encontró el real sentido a su vida sólo cuando tocó fondo física y emocionalmente.
Pensé cómo tantas veces nos aferramos al temperamento, esa predisposición biológica e innata que consideramos irreversible y termina incidiendo tanto en nuestro carácter y personalidad, incluso asociados a las características que la astrología nos vende a los nacidos bajo determinado signo zodiacal.
Como nací un 12 de julio, a los del signo cáncer como yo, tradicionalmente nos han inculcado que somos personas dominadas por intensas emociones, especialmente la sensibilidad y empatía, olvidándose los nacidos del 21 de junio al 22 de julio de su propio bienestar, por esa obsesión casi patológica de cuidar y proteger a los demás.
Son moldes y estereotipos que se nos dificulta romper, como Kovic con su patriotismo inicial asociado a su fecha de nacimiento. Pero puede ser por otras circunstancias que nos acompañan en gran parte de nuestras vidas, hasta que llega el choque demoledor que nos despierta para siempre.
A propósito de la fecha de mi cumpleaños, toda la vida he lidiado con una confusión válida, pero que me veo precisado a aclarar cuando se acerca ese día. Para los fines legales, nací el 1º de julio, porque mi padre me declaró tardíamente en el Registro Civil con esa fecha en lugar del 12.
En empresas donde he laborado, compañías con las que he contratado servicios y para cualquier otro acto legal, debo decir que nací el 1º del actual mes. Cada año, por ese error, incluso comienzan a felicitarme ese día y debo aclarar que guarden esos parabienes para el día 12.
Con el presente onomástico que para muchos ya pasó, pero que para la intimidad familiar y personas que me conocen bien es precisamente este domingo, medité que quizás desde hace tiempo debí asumir la primera fecha y olvidarme de la segunda. Ahora pienso en los largos años de aclaraciones que me hubiese ahorrado con esa decisión, sin la necesidad también de interrumpir la espontaneidad de tantas felicitaciones.
Y reflexioné que igual pasa con otras decisiones, algunas drásticas que aplazamos, pero que han terminado marcando nuestras vidas para siempre. Cuántos sinsabores tal vez nos hubiésemos ahorrado, sin la necesidad de que un trauma como el vivido por Kovic forzara cambios imprescindibles para nuestra paz y bienestar.
Con ocasión de este 12 de julio recordé una canción titulada “Pensándolo bien”, del maestro Rafael Solano, incluida en su producción musical “Dominicanita”, lanzada en el 1976.
Un estribillo del tema musical reza así: “Pensándolo bien, tu cumpleaños no es cada año, tu fecha de nacimiento es la madrugada. Por eso te felicito y me felicito cada mañana”.
No es necesario esperar un nuevo cumpleaños o acontecimientos dolorosos, como los experimentados por Ron Kovic, para espabilarse e intentar renacer en cada oportunidad.
Sin perder la empatía por las necesidades y sufrimientos ajenos, como nos etiquetan los astrólogos a los cancerianos, poner también como una prioridad el bienestar propio.
Y comenzar a dejar atrás esa aclaración de “Nacido el 12 de julio”. La actitud debe ser vivir más centrado en celebrar y felicitarse por cada nacimiento en la madrugada.
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