Juliana... la calumniada
Por Felipe Román
Apreciado lector, en el año 1978, nuestro afamado y laureado Cuco Valoy dio a conocer la canción Juliana, la cual adquirió lo que en la jerga musical se conoce como un “palo” nacional e internacional.
La canción fue compuesta por Cuco Valoy y contó con la magistral musicalización de nuestro gran maestro, Ramón Orlando Valoy. Y esa genial combinación logró que esa pegajosa música tuviese un efecto “cuasi hipnotizante”, lo que explica que fuese exitosa a nivel nacional e internacional.
A lo anterior se agrega que en 1997, la agrupación norteamericana formada en Nueva York por jóvenes de ascendencia borinqueña Dark Latin Groove, conocida como DLG, decidiese grabar la canción, contando con la participación directa de Don Cuco Valoy.
Y ese hecho logró que la nueva versión alcanzase un éxito descomunal, que probablemente ni Cuco ni su hijo Ramón Orlando hubiesen jamás imaginado, no porque los de DLG fuesen mejores músicos, sino debido fundamentalmente a que el ideólogo y productor musical de ese grupo, el reconocido Sergio George, tuvo la genial idea -sumamente innovadora- de que fuese un grupo que mezclase diferentes ritmos musicales, como la salsa, el Reggae, el Hip Hop y el RYB.
Eso fue sumamente importante porque aquella inmensa popularidad de la cual había disfrutado el ritmo salsa en las décadas de los 70 y 80, comenzó a descender de manera estrepitosa a finales de los 80, lo que se acentuó en los noventas.
Afortunadamente al ser regrabada “Juliana” por el grupo DLG, entonces ocurrió que esa canción adquirió la categoría de éxito transgeneracional, porque ya no tan solo era valorada y disfrutada por los que fuimos jóvenes en la década de los setenta, sino que la nueva versión contagió afectivamente a jóvenes de finales de los noventa e inicios del siglo XXI, lo cual se tradujo en un gran éxito económico para nuestro apreciado y admirado Cuco Valoy.
Ahora veremos una segunda parte, en la cual haremos un análisis sencillo de las letras de esa canción, y anticipamos que es prácticamente seguro que no será del agrado de la mayoría de lectores varones. "Te escribo esta carta Juliana para que sepas de mí, que sepas como me encuentro solo por tenerte a ti”. Podemos percibir que desde el inicio de la canción, nuestro protagonista trata de manera clara de hacer sentir culpable de su supuesta desdicha a Juliana.
De un modo parecido metafóricamente a como hizo Adán con el mismísimo Yahvé, cuando le dijo: Que sí él había desobedecido la orden taxativa que había recibido de él, que en realidad no debía enojarse, ni sancionarlo, debido a que él -Adán- en ningún momento le pidió que le diese una mujer.
Veamos el relato bíblico: “ Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda idónea para él” ( Génesis 2:18). De lo cual deducimos que Yahvé considera que la ayuda idónea para el hombre... es la mujer.
En otro momento posterior a ese hecho, Yahvé cuestiona a Adán y ocurre lo siguiente que ya usted conoce: “¿ Has comido del árbol del que yo te mandé no comieses?. Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí”. (Génesis 3:11_12).
Está sumamente clara la irresponsabilidad de Adán y su intención vergonzosa de culpar a la mujer y al mismísimo Yahvé.
Sigamos con las letras de la canción: “Al escribir te recuerdo las palabras de mamá, pero como te quería nunca las quise escuchar, que no confiara en ti, que tu amor no era sincero. Y por ti mi pobre vieja se murió de sufrimiento”.
La calumnia en esas letras es evidente. Le expresa que su madre siempre le advertía que no confiara en ella, porque “su amor no era sincero”. En realidad trata de ocultar el hecho cierto de que el 96%de las madres de los años setenta rechazaba a las noviecitas de sus hijos, no por causas reales, sino debido a que deseaban que sus hijos continuasen estudiando, o en caso contrario, que consiguiesen un empleo, para que así ayudasen a paliar la precaria y maltrecha economía que existía en esa época en la mayoría de los hogares. O sea, en la mayoría de los casos no existía una verdadera animadversión contra las noviecitas de sus hijos, sino que eso se usaba teatralmente con la finalidad de ocultar el verdadero motivo ya citado.
A lo anterior se agrega que la calumnia contra Juliana adquiere un grado máximo cuando éste expresa que ella es la culpable de la muerte de su madre: “Y por ti mi pobre vieja se murió de sufrimiento”. Eso también es una vil infamia porque en la década de los 70 la mortalidad de las mujeres en nuestro amado país estaba alrededor de los 60 años, que debía ser la edad aproximada de esa señora. Y eso era así, porque no teníamos los avances médicos de la actualidad, que han logrado subir esa cifra hasta un promedio de 78 años de vida para las mujeres, y 76 para los hombres. Y seguiremos progresando en los asuntos de longevidad.
A usted debe quedarle completamente claro que es una sádica calumnia tratar de atribuir la muerte de la madre de nuestro protagonista a Juliana.
La canción continúa así: "No eras nadie al conocerte, te di nombre y apellido, belleza que no tenías, me sacrifiqué por ti, porque por ti estaba ciego y mira como me pagas, Juliana que mala eres, que mala eres Juliana”.
Veamos esos infundios. No es cierto que ella no fuese nadie cuando él la conoció, porque ella era conocida en su localidad, con el agradable mote de la hermosa Juliana. Y si a usted le queda alguna duda sobre eso, solo debe preguntarse más o menos lo siguiente: ¿Se habría él enamorado ciegamente de ella como dice la canción, si ella hubiese sido muy fea, como también dice nuestro despechado protagonista? La respuesta sencilla es NO. Es tan solo otra calumnia de un difamador despechado.
Tampoco es cierto que él le diese nombre y apellido, porque nunca estuvieron casados. La relación de ellos fue un simple, trivial y pueril noviazgo de adolescentes, él tenía 17 años _ como se dice en la canción _ y ella debía tener 14 o 15.
Continúa la canción: “Te fuiste pa Nueva York con tu visa de paseo, y yo aquí...esperando. Pero pasaron los días, semanas, meses y años...hasta que ayer me contaron que con otro te has casado”.
Que ella tuviese visa norteamericana de paseo demuestra que no era una “pobretona” que no tenía ni para ir al salón, como él dejaba insinuado anteriormente. Y también es lógico y racional entender que, al ella vivir varios años en New York y pasar de una tierna y bobalicona adolescencia a la adultez, que entonces eligiese para casarse a un hombre que no la difamase, sino que la respetase, amase y valorase. Y por esas y otras razones todavía están felizmente casados.
Conclusión: Esperamos y deseamos que producto de una profunda reflexión usted decida ser de los que NO difaman a las mujeres, ni a nadie, aún en el caso de creer que tiene motivos sólidos para hacerlo, como fue el caso de la conducta de José con la virgen María. Veamos: “José su esposo, como era justo y no quería exponerla a infamia, pensó repudiarla en secreto”. (Mateo 1:19. Versión Biblia de Navarra).
Y eso que a usted podría parecerle trivial -no difamar en ningún caso- le aseguramos que si sigue esa norma de conducta le llenará de una dulce paz. De lo contrario, se liberaran en usted sustancias bioquímicas que tienen la capacidad de hacerle padecer de un gran daño, como son el famoso cortisol, la noradrenalina y las anfetaminas que se mantendrán produciéndole trastornos biológicos, además de angustia, aburrimiento, insomnio, entre otros, los cuales no mejorarán con los diferentes tipos de diversiones, ni se curaran con ninguno de los ansiolíticos y antidepresivos que conocemos en la actualidad...sino con una psicoterapia existencial que le haga dejar de ser difamador, ya sea en los asuntos amorosos, en los asuntos de política partidista, o en cualquier actividad de nuestra vida cotidiana.
El autor es psiquiatra y general (R) del Ejército


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