Hipérbole bíblica
Por Felipe Román
Apreciado lector, una definición sencilla de hipérbole sería: “Es un mensaje dado por cualquier vía, escrita, verbal o de otra maneras, siempre con el propósito o intención implícita de dar ese mensaje de manera exagerada, o desproporcionada”.
La intención es dejar una fuerte impresión en quienes se enteren. Y para asegurarse de que ese propósito se consiga, entonces los que usan la hipérbole, se toman la libertad literaria de aumentar o disminuir la realidad.
Esa introducción sencilla es porque trataremos de analizar un versículo bíblico que ha sido tomado para mofas y un cinismo descarnado, por parte de ateos y también por muchos creyentes quisquillosos.
El versículo se refiere a que el rey Salomón tuvo 700 mujeres con rango de princesas y 300 concubinas (1 Reyes 11:3. Versión Biblia de Jerusalén latinoamericana.
La decisión de preferir en esta ocasión esa versión bíblica es porque en las otras, como por ejemplo Reina-Valera, Biblia anotada de Scofield, y todas las demás, se pone que las 700 mujeres tenían el rango de reinas. Y eso es muy importante que quede claro, debido a que la categoría o rango de reina implica funciones y privilegios especiales que no tiene una princesa.
En cuanto a las reinas, estas pueden ser: Reina Regente, o sea que gobierna por derecho propio, como era el caso muy conocido de la Reina Isabel de Inglaterra. O pueden ser Reina Consorte _ por estar casada con un rey _ como ocurre en la actualidad con la reina Letizia, casada con el rey español Felipe V1.
Aclaramos que no es que las princesas no tengan importancia en el Reino, sino que evidentemente el rango de reinas es superior.
Una manera sencilla de darnos cuenta que princesa es un rango inferior a reina, nos lo cuenta nuestro cantante bachatero Frank Reyes en su canción “Princesa”, lanzada en 2005 y compuesta por Rafael Martín Céspedes, la cual logró una gran popularidad. Y en un estribillo dice así: “Princesa dime sí aún quieres ser mi reina". O sea pasar de novia a esposa. Ese relato con bachata incluida, que podría parecerle trivial, nos servirá en parte para comprender el hiperbólico versículo de 1 Reyes 11:3.
Sabemos que ese versículo les agrada sumamente a los ateos furibundos y a los creyentes quisquillosos, porque sienten que pueden burlarse con un cinismo fino. Sin embargo, no son capaces de percibir que con esa conducta dejan en evidencia su torpeza mental que les impide saber que la Biblia no puede ser comprendida por versículos aislados, sino estudiando profundamente el contexto histórico y social.
Tampoco son capaces de hacer caso del excelente consejo de uno de los ateos más ilustres que ha existido, nos referimos a Friedrich Nietzsche, quien recomendaba estudiar rumiando. Y agregaba que como la mayoría de personas no suelen leer rumiando, entonces él sabía que pasaría mucho tiempo para que sus escritos fuesen comprendidos.
Rumiar es masticar de nuevo un alimento que ya fue tragado, como hacen las vacas.
En cuanto a la lectura de la Biblia o cualquier otro material didáctico, rumiar es leer una y otra vez aquello que nos interesa. Y quien esto escribe agrega que ese rumiar debe ser diligente, o sea, ocupándonos de escudriñar el texto y el contexto. Así por ejemplo en el caso de este versículo, ya vimos que las 700 mujeres no tenían el rango de reinas, sino de princesas.
Y ahora agregamos que diferente a las otras versiones, en ésta que consideramos la mejor y más fiable, tampoco nos dice que fueran esposas, sino sencillamente las identifica como mujeres.
Y en cuanto al contexto histórico es importante que usted sepa que en esa época remota la cantidad de pueblos era inmensa y ocurrían muchas guerras por detalles nimios. Entonces, para evitar esos enfrentamientos se acordaban muchas uniones de las hijas de esos gobernantes con otros reyes para evitar conflictos bélicos constantemente y también para mejorar el intercambio comercial.
Y el versículo hiperbólico que ya conocemos también tenía la intención en esa época de funcionar como guerra psicológica, que es fundamentalmente difundir información que logre influir en las emociones y la conducta de los adversarios. Y no crea usted que eso solo era cosa del pasado remoto, porque durante la Segunda Guerra Mundial los norteamericanos usaron contra los alemanes lo que se conoce como “ejército fantasma”.
En el caso de ese versículo hiperbólico, la finalidad era que, al conocer otros pueblos esa cantidad de mil mujeres del rey Salomón, entonces dedujesen que la población del Israel de esa época era muchísimo más numerosa de lo que en realidad era, y que eso sirviese como disuasivo bélico.
Es importante aclarar que no estamos negando que Salomón tuviese muchas mujeres, porque en esa época la poligamia era tomada como normal.
Que los ateos y creyentes quisquillosos se burlen con marcado cinismo del versículo hiperbólico que conocemos es comprensible psicológicamente, debido a que sabemos que esa conducta les produce una inmensa satisfacción. Pero que las burlas y el cinismo teatral provengan de una persona que tiene una gran popularidad como predicador, es algo que podría ser calificado de inaudito.
Esa persona es el archiconocido Dante Gebel. Su inmensa popularidad surgió básicamente durante la pandemia del Covid-19, debido a que al ser cerradas de manera física las iglesias en marzo 2020, entonces él aprovechó esa triste circunstancia y difundía sus predicas por los medios cibernéticos.
Y debido a que no había muchas cosas que hacer, ciertamente sus mensajes de esos dolorosos momentos tenían una gran base psicológica y trataban de infundir esperanzas y fe en un futuro mejor.
Uno de esos mensajes reconfortante fue el titulado “La pandemia del miedo”. Otro dato que convertía esos mensajes en atractivos es que iban dirigidos por igual a personas creyentes y no creyentes. Por cosas como esa y otras más, su popularidad aumentó muchísimo. Sin embargo, la fama aunque es buena y puede ser loable, también puede afectar nuestra personalidad y convertirnos en narcisistas.
Así por ejemplo el señor Gebel, en una entrevista afirmó que él no es pastor. Y ante la pregunta del entrevistador ¿Entonces usted qué es?, respondió: Yo me considero un comunicador. Sin embargo, quien esto escribe, cree que él no es un comunicador, sino un influencer. Podría parecer lo mismo, pero no es así. Un buen comunicador tiene como propósito principal educar y transmitir mensajes veraces, para los cuales ha hecho las indagaciones adecuadas y siempre apegado a la ética. Mientras que los influencers tienen como motivación principal llegar a ser muy populares, aunque los temas tratados sean superficiales en la mayoría de los casos.
Así por ejemplo, el señor Gebel no hace sus predicas desde un púlpito, sino caminando de un lado a otro en un salón, como si estuviera en una pasarela de un desfile de modas, o de un concurso de miss universo. Y se percibe que se siente como si fuese una estrella de rock.
Gebel, en una predica relacionada con el versículo hiperbólico que ya conocemos, usó el título rimbombante “Memorias de un rockstart”. Y aprovecharemos para explicar que el mensaje central de un título, sea este de un artículo, de un libro, una conferencia o cualquier otra cosa, siempre tendrá como objetivo principal captar la atención de las personas, enviando un metamensaje sobre el contenido.
En España suele usarse la expresión “Tiene mala leche”, cuyo significado es que tiene mala intención. Y es evidente la mala intención de ese título para referirse al rey Salomón.
En nuestro amado país, el gran Álvaro Arvelo hijo, cuando algunos de sus compañeros en la emisora hacía algún comentario, él solía decir: "Hay maldad en tus palabras".
Y es evidente que en el caso del señor Gebel se dan ambas cosas: Mala leche y maldad en el título de su "predica".
Durante su actuación pavoneándose por el salón como sí se creyese una famosa estrella de rock, logra hacer reír a carcajadas a los creyentes de su iglesia, llamada “River Church”, localizada en Anaheim California. Y además de comparar al rey Salomón con una estrella de rock, también dice otras "lindezas" de él, como las siguientes: "Salomón podría definirse como un genio millonario, un playboy, un hombre rico, y dedicado básicamente al placer, la diversión y la vida social ociosa".
Continuó durante su burlona "predica", tratando de seguir haciendo reír a su auditorio, intentando hacer chistes a costa de Salomón, diciendo que como las mujeres eran muchas, él solo podría ver una cada tres años. No seguiremos analizando su cínica prédica porque es evidente que él no conoce el contexto de ese versículo. Y que si lo conoce, estaba más interesado en pavonearse cómo si fuese una estrella de rock, en lugar de dar un mensaje con seriedad y respetuoso.
Conclusión: Esperamos y deseamos de manera sorpresiva para usted que le hagamos caso al consejo de Friedrich Nietzsche y que cualquier cosa que estudiemos, hagamos esa lectura rumiando.
Y en el caso específico de la Biblia, siempre tratemos de conocer el contexto de aquello que estamos leyendo, para no caer en ser simplistas, criticando y burlándonos de algo que en realidad no conocemos a profundidad.
El autor es psiquiatra y general retirado del Ejército


Escribe un comentario